Política

«Regulación para poner fin a la turistificación»

18 de junio de 2024 - 12:04

Alejandro Aguilar Parrilla, politólogo

En las últimas semanas, gobiernos de ayuntamientos gobernados por la derecha y la extrema derecha, como Madrid, Valencia o Mallorca, han aprobado diversas medidas para intentar contener la avalancha de pisos turísticos. Esta actitud, aunque tardía e insuficiente visto la magnitud del problema, refleja que existe un amplio consenso sobre la evolución del turismo hacia la turistificación de muchos municipios. Xàbia es uno de ellos.

Alejandro Aguilar Parrilla

En primer lugar, definamos brevemente el concepto de “turistificación”. Podemos resumirlo como el desplazamiento de la población del municipio de un área turística (en nuestro caso, toda la localidad de Xàbia) para satisfacer la necesidad de los turistas. Este proceso se consigue gracias a la sustitución de las necesidades de la comunidad local por instalaciones, servicios, nuevos usos de inmuebles, entre otros, destinados a cubrir las necesidades de los visitantes estacionales.

Ante esta situación, sorprende la falta de propuestas e iniciativas por parte de los miembros del gobierno local que tienen competencia en la materia. De hecho, en el último pleno se planteó una moratoria de licencias turísticas, al igual que en las ciudades arriba mencionadas, y hubo un rechazo por parte de algunos partidos del gobierno. ¿Se necesitan más evidencias del descontrol turístico y sus efectos adversos para que el ayuntamiento cumpla su función y regule en bien de la mayoría?

Actualmente, el desarrollo del mercado está generando mayor malestar a la población que bienestar. Experimentamos cómo la desregulación total comporta que las viviendas cada día sean más caras e inaccesibles; muchos inmuebles se convierten en pisos u hoteles destinados al turismo; el centro histórico se está convirtiendo en un espacio donde las dinámicas locales se van perdiendo; nuestro patrimonio arquitectónico se vende ante la inacción del ayuntamiento; existe una sensación de saturación cuando ni siquiera estamos en los meses estivales; tenemos las carreteras colapsadas por la falta de adaptación de la localidad al aumento de visitantes, y tantas otras.

Por lo tanto, para iniciar un cambio de la situación que sufrimos, como se mencionó arriba, debemos regular la especulación generada por los mercados. Esta no se debe relacionar con el fin del turismo, ni mucho menos. Se debe plantear como la vuelta a poder armonizar el desarrollo económico con una vida digna. Con que el mercado no sea el único actor, casi con poder divino, que influya en nuestras vidas. Primar el bienestar de muchos a los privilegios de pocos.

Debemos relacionarla con fomentar la compra de viviendas históricas para hacer hogares públicos y, de este modo, que puedan vivir en su pueblo las cientos de personas que han tenido que emigrar a otros lugares de la Marina. Del mismo modo, con generar nuevas ordenanzas fiscales para poder satisfacer las nuevas necesidades de la población o lograr planificar con una óptica sostenible y conseguir que un desarrollo urbanístico pueda ser para construir un parque urbano (actualmente no tenemos) y no más viviendas a precios desorbitados que la gente corriente no puede permitirse. U otras muchas que se pueden desarrollar con la voluntad del gobierno local y otros actores institucionales.

Por este motivo, ante un verano que se espera sofocante, no caben más excusas para poner freno a esta situación. Las herramientas están disponibles. La política tiene como finalidad garantizar los derechos de la ciudadanía. Por lo tanto, los representantes públicos que no se concentren en este cometido no están cumpliendo su función. Aceptemos la realidad, impidamos la venta trozo a trozo de Xàbia. Urge una rápida respuesta de las personas que nos gobiernan.

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