La histórica iglesia gótica de San Bartolomé en Xàbia, uno de los emblemas del gótico valenciano, ha sido testigo de un acontecimiento trascendental: la inauguración de un nuevo museo de arte sacro, el segundo museo de la localidad, que promete convertirse en un baluarte de la cultura y la historia local.
Este proyecto, comenzó hace un año con la visión de preservar el patrimonio histórico y cultural de la parroquia, pero nació a raíz de todo el proceso de recuperación y restauración de la Iglesia iniciado por Salvador Torrent, y que ahora, tras a rehabilitación del campanario, campanas, etc, ha visto la luz en un espacio donde la tradición y la devoción encuentran un lugar para ser compartidas con la comunidad.
El principal objetivo de este nuevo museo no es solo preservar el pasado, sino que también revitalice el presente de la parroquia y del centro histórico de Xàbia. Este espacio se suma al Museo Arqueológico y Etnográfico Soler Blasco. Y es que, el propósito de este museo es dar a conocer y custodiar el patrimonio de la Iglesia, así como las posibles cesiones y/o donaciones, «las personas tienen distintos elementos, de gran valor, guardados y ésta es una manera de mostrarlos», señaló el párroco de la Iglesia de San Bartolomé, Juan Antonio Navarro.
Amor por el patrimonio
El museo, ubicado en el interior de la iglesia de San Bartolomé, en concreto arriba de la Sacristía, en el anterior espacio que acogía el archivo parroquial, es dirigido por Eloy Costa, un sacerdote nacido en Xàbia, junto con un equipo de expertos locales: Vicente Catalá, Ana Hernández, Catalina Cardona, Francisco Torres, Rubén Bisquert y José Montllor, que han contribuido con su conocimiento y experiencia para dar vida a este Proyecto de Creación de Colección Museográfica. «Este espacio para el pueblo y por ello debe llevarlo a cabo gente de aquí», señaló el párroco.
Por ahora, la exposición se nutre de piezas de la Casa Bolufer, que han sido donadas a raíz de la rehabilitación, así como de la propia parroquia, cesión de las Agustinas tras un acuerdo y de algunas donaciones. La exposición ofrece una gran muestra de arte sacro, con piezas que incluyen orfebrería de plata que solo se ven en actos señalados entre los que se encuentran cálices, la cruz parroquial y otras joyas destacadas como la corona de la Virgen de los Dolores y una escultura de alabastro y oro fino de la Virgen de la Consolación, pieza cedida por la orden de las Agustinas, y que se muestra desgastada debido a la devoción de los feligreses.
Pero el museo alberga además pinturas, reliquias del siglo XVIII, libros litúrgicos, misales y piezas casi únicas como las casullas, habiendo una de ellas que se usaba antiguamente para los entierros según el nivel económico de la familia, así como el propio mobiliario donde se albergan las piezas, que son otra joya. Vicente Catalá explicó que «es un museo vivo y se ha querido dar alma a la sala, en la que también se acoge el órgano parroquial y la exposición de un sagrario, de los años 40, de Juan Bautista Devesa».
Tras la apertura de puertas de estos días, y siendo la próxima visita el sábado 24 de 10:00 a 12:00 horas, la organización pretende abrir al público de manera regular y con visitas guiadas este espacio que además contará con nuevas piezas de forma itinerante.