La tranquilidad de la calle Triana se vio interrumpida nuevamente en la madrugada de este sábado cuando un grupo de vándalos atacó la decoración festiva por segunda noche consecutiva. Y es que, la Calle Triana ha vuelto a ser blanco de actos vandálicos durante la segunda noche de exposición de su tradicional engalanado.
La emblemática calle, que había sido engalanada con 23 figuras de flamencos para celebrar las fiestas en honor a la Virgen de Loreto, fue objeto de destrozos y robos por parte de gamberros, causando indignación y tristeza entre los vecinos.
El incidente ocurrió alrededor de la 1 de la madrugada, cuando uno de los vándalos arrancó uno de los flamencos decorativos para llevárselo. Un vecino que presenció la escena intentó detener al autor, sin éxito. Sin embargo, la mala acción no terminó ahí; a las tres de la mañana, los destrozos continuaron, obligando a los residentes a tomar una difícil decisión.
Ante la impotencia de ver su trabajo y esfuerzo destruidos, los vecinos decidieron desmontar la decoración de la calle y guardar los flamencos en sus hogares para protegerlos. Tras un recuento preliminar, se constató la desaparición de al menos tres de los 23 flamencos que adornaban la calle. A diferencia de la noche anterior, esta vez no hubo suerte: hasta el momento, no han logrado recuperar ninguno de los flamencos robados.
Frustrados pero decididos a no perder la ilusión por ver su calle adornada, los vecinos han optado por una nueva estrategia para proteger sus adornos. Los flamencos serán colgados en los balcones de las viviendas junto a carteles que explicarán la situación y el motivo de la nueva decoración. Además, en el centro de la calle, donde destacan dos grandes flamencos junto a una fuente, se instalarán otros carteles informativos que relatarán lo sucedido.
Este lamentable suceso ha generado un fuerte sentimiento de unidad entre los residentes de la Calle Triana, quienes han decidido tomar cartas en el asunto para preservar la belleza y el espíritu festivo de su barrio.
El vandalismo se ha apoderado de las calles, pero los vecinos no están dispuestos a rendirse y siguen buscando maneras de mantener viva la tradición y el orgullo por su barrio.